La red de trenes de alta velocidad conocida como “Shinkansen” ofrece un excelente compromiso para viajar de forma ecológica y cómoda en Japón. Entre el ahorro de tiempo, la comodidad y la reducción de la huella de carbono, el tren de alta velocidad japonés es un auténtico Hilo de Ariadna para los viajeros concienciados con el medio ambiente.
Para un país cuya topografía no es muy propicia para los viajes por tierra, Japón ha logrado la proeza de dotarse (¡hace ya 60 años!) de un medio de transporte seguro, rápido y cómodo: el Shinkansen.
Este tren ultramoderno de alta velocidad fue el primero de su clase en todo el mundo cuando se puso en marcha el 1 de octubre de 1964, entre Tokio y Osaka. Hoy cubre todo el País del Sol Naciente gracias a una red que se extiende más de 2.300 km de Norte a Sur entre la ciudad de Hakodate (Hokkaido) y Kagochima, en el Sur, ofreciendo numerosas ventajas.

La velocidad, puntualidad y servicio del Shinkansen no sólo maximizan el tiempo de viaje, sino que también ofrecen una experiencia de viaje única, con un impacto medioambiental reducido, en comparación con otras opciones como el avión.
Así pues, para quienes deseen explorar Japón minimizando su huella de carbono, el Shinkansen es una solución especialmente atractiva.
Más rápido y cómodo que los coches e incluso que los aviones
El Shinkansen puede alcanzar velocidades de hasta 320 km/h, por lo que ofrece viajes rápidos entre las principales ciudades de Japón. Por ejemplo, el trayecto entre Tokio y Osaka, que habitualmente requeriría de unas 5-6 horas en coche, se reduce a sólo 2h30 gracias al Shinkansen.
Además, es famoso por su extraordinaria puntualidad. Los retrasos son extremadamente raros, y los trenes suelen salir en el momento, preservando la integridad de los planes de viaje.
Por último, las estaciones de Shinkansen están situadas justo en el centro de las grandes ciudades, a diferencia de los aeropuertos, que suelen estar lejos; lo que permite ahorrar un tiempo precioso al evitar desplazamientos adicionales.
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Confort y comodidad
Los vagones del Shinkansen están diseñados para el confort, con asientos amplios y reclinables que ofrecen más espacio para las piernas que los aviones u otros medios de transporte. Los pasajeros también pueden moverse por el tren con mayor facilidad e interactuar entre sí.
Las grandes ventanas también ofrecen magníficas vistas del paisaje japonés, como el monte Fuji, visible en la línea Tokaido entre Tokio y Osaka.
Viajar en Shinkansen es una experiencia en sí misma para los viajeros internacionales.
A bordo de los trenes se ofrecen diversos servicios, como catering móvil (bento y bebidas), Wi-Fi en determinadas rutas y con aseos siempre en buen estado.
A diferencia de los vuelos, no hay largos controles de seguridad ni largas esperas en la estación. Los pasajeros pueden llegar unos minutos antes de la salida y embarcar directamente.
Reducción de la huella de carbono y del impacto ambiental
El shinkansen utiliza principalmente electricidad y genera muchas menos emisiones de CO₂ por pasajero que un avión o un coche.
Según datos de la Central Japan Railway Company (JR Central), el Tokaido Shinkansen (serie N700 «Nozomi») consumiría aproximadamente una octava parte de la energía por asiento y emitiría alrededor de una duodécima parte del CO₂ por asiento en comparación con un avión Boeing 777-200 en la ruta entre Tokio y Osaka.
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Con su carrocería aerodinámica y su sistema de frenado regenerativo que recupera energía, el Shinkansen es uno de los sistemas de transporte más eficientes del mundo, que permite realizar viajes de alto rendimiento con una huella ecológica reducida.
La eficacia para los viajes largos del Shinkansen, en comparación con el automóvil, también contribuye en gran medida a reducir el tráfico por carretera y la contaminación en las grandes ciudades.
Viaje ligero gracias al servicio de entrega de equipaje
En Japón, el servicio de entrega de equipaje le permite viajar sin la molestia de llevar maletas voluminosas. Una empresa de transporte llevará su equipaje desde el hotel de salida hasta el de destino. Esto le brinda la oportunidad de viajar con las manos libres: en lugar de limitarse a trasladarse de un hotel a otro cargado con su equipaje, podrá disfrutar de un itinerario enriquecido con visitas intermedias.
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