Provincia de Chiang Maï: a apenas unos cincuenta kilómetros del centro de la ciudad, hacia el oeste, y el asfalto se convierte en caminos de tierra.


Al pié de una colina, el magnífico horizonte con arrozales hasta donde alcanza la vista.



Una región con muchas minorías étnicas.
En la llanura, dominan los pueblos karen.
Nos detenemos en una aldea con cuidadas casas de madera.



La gasolinera, los gallineros…


La colada se seca al sol, debajo de las casas.

Es domingo, los habitantes están en casa, se oye el ruido de las conversaciones y de los niños jugando.
En la curva del camino, descubrimos un vasto monasterio.

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El estilo de los templos es muy original, es estilo Karen.



Dos serpientes Naga protegen la puerta de teca del primer templo, en cuyo interior hay un magnífico Buda reclinado.



Nous nous promenons dans le monastère. Il y a un second temple, et un impressionnant bouddha debout



En el pueblo, hay una pequeña casa de huéspedes, encantadora, muy limpia (y que admite perros).
Decidimos pasar la noche allí.



Desayuno completo y paseo matutino.

Los caminos nos conducen a los arrozales y otros cultivos.



En donde disfrutamos de algunos encuentros inesperados…!!!





