


Durante una noche en Yangon, me sorprendió la vivacidad de la ciudad por la noche. Está la pagoda Shwedagon, muy concurrida por familias birmanas, en cuanto cae la tarde. Pero también está la zona de la Pagoda Sule: pequeños restaurantes callejeros improvisados, tiendas ambulantes… las aceras están llenas… cenamos sobre la marcha, sentados en un taburete de plástico; las conversaciones se inician, entre perfectos desconocidos, con facilidad…
La maravillosa noche de Yangon…


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