El famoso “Ferrocarril de la Muerte” o “Tren de la Muerte” de la provincia de Kanchanaburi es una ruta ferroviaria con fama de ser una de las más bellas de Tailandia, sobre todo el tramo entre Tham Krasae y Nam Tok.
Construido bajo la autoridad de las fuerzas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1942 y 1943, el Ferrocarril de la Muerte unía Tailandia con Birmania. Se dice que movilizó a unos 60.000 prisioneros de guerra aliados y a 200.000 trabajadores asiáticos. Todos fueron obligados a trabajar en condiciones inhumanas, como señala el Thailand-Burma Railway Centre. Se cree que unos 100.000 murieron de desnutrición, enfermedades o malos tratos.
Hoy, este ferrocarril es un lugar histórico y un monumento conmemorativo de las vidas perdidas.
A las 10.30am, partimos hacia Tham Krasae, a media hora de nuestro hotel en Kanchanaburi. Tomamos el Tren de la Muerte desde Tham Krasae hasta Nam Tok.
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Al llegar, descubrimos unas vías de tren colocadas sobre pilotes de madera. Dominan una cueva mística. La vista y el ambiente están definitivamente impregnados de historia.
Tuvimos la suerte de ver llegar el tren a un ritmo tranquilo. Testigo de un oscuro capítulo de la historia, este tren se prepara ahora para llevarnos en un viaje a través del tiempo y la naturaleza tropical.

Mucho más que un viaje en tren
El tren avanza tranquilamente, ofreciendo espectaculares vistas de las montañas y el río Kwai. Sin olvidar escenas de la vida local. Escolares jugando en el campo de fútbol de la escuela local, agricultores trabajando en el campo, casas tradicionales que bordean la vía férrea, etc. Cuando el tren se detiene, los vendedores suben unos instantes para ofrecer a los pasajeros especialidades locales.
Un paisaje impresionante se sucede a otro: montañas majestuosas, un río tranquilo, bosques frondosos… Este tramo de 28 minutos entre Tham Krasae y Nam Tok es sin duda la parte más bella del Ferrocarril de la Muerte.
Ya hemos llegado a la estación de Nam Tok, el punto final. El trayecto parece demasiado corto, pero nos llevamos recuerdos impagables.
Este viaje en el Tren de la Muerte entre Tham Krasae y Nam Tok es mucho más que un viaje: es una inmersión en la historia, la naturaleza y un encuentro con la vida local.



