Volvimos a Salay, donde no habíamos estado desde hacía unos años. La ciudad no ha cambiado mucho; ahora hay un bonito hotel, que ofrece una vista panorámica sobre el Irrawaddy, al fondo de un florido jardín. Sin embargo, el turismo no se ha desarrollado en esta región, apodada “Pequeño Bagan”. Hacemos el “tour en bicicleta”, atravesamos la ciudad con sus hermosos edificios coloniales, sus mercados… en busca del monasterio de los 424 pilares.
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El monasterio que encontramos es una increíble construcción de madera maciza que se alza sobre pilares de teca. No es el único punto de interés de la ciudad, que cuenta con más de 50 monasterios.
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